… Y nos crecen los enanos
Blog Satirico-Social de esta España aún tan "profunda"

Relatos

En esta sección pondremos los relatos que nos vayáis enviando. Y para empezar que mejor que uno mio.

Relato de terror psicológico:

Extraño en un espejo

Capitulo 1

–          Le conozco, tengo la sensación de conocerlo. Nunca le he visto la cara, siempre estaba de espaldas.

Es moreno, de un metro setenta, más o menos, su voz es muy grave y cálida, pero da miedo. Cuando habla tienes la sensación de que algo no va a salir bien.

–          Está bien, Laura, todo saldrá bien.-

Darcy, llevaba 24 años en homicidios, pero nunca había presenciado una carnicería como aquella.

No hacia ni dos horas cuando en la centralita recibieron la llamada de Laura Hormen.

Una niña de 19 años, completamente aterrorizada, decía haber visto un extraño en su casa y poco después sus padres y su hermano, habían sido brutalmente asesinados.

–          Laura, cuéntamelo más despacio de nuevo.- Darcy, tomo otro trago de su insípido café y se dispuso a escuchar el escalofriante y angustiado relato.

–          Volví a casa después de ir a la fiesta de Halloween, como ya he dicho me escapé para ir.- Las lágrimas de Laura empezaban a asomar de nuevo por sus mejillas. – No debí ir, seguramente me  seguió hasta casa y me vió discutir con ellos-

–          ¿Por qué dices eso?.- Ese dato no había surgido en la conversación anterior y podría dar más pistas sobre el asesino.   –  ¿Discutiste con tus padres?-

–          Me pillaron según volví. Mi padre estaba esperándome en el sofá de casa, con la luz apagada, me lleve un susto de muerte cuando la encendió para regañarme por haberme ido sin su permiso.-

Laura pidió un vaso de agua, estaba claro que no mentía, pues sus ojos llorosos al recordar que su última conversación con sus seres queridos fue para discutir, no dejaban lugar a dudas.

–          Mi padre me reprocho que me escapara para ir a casa de Steve, nunca le gusto, no se llevaban bien.-

–          ¿Tanto como para tener motivos para hacer algo tan cruel?-  En los 24 años que llevaba en la unidad, Darcy, había aprendido que si el motivo es suficientemente bueno para una persona, cualquiera puede ser un asesino.

Tras dos horas en la sala, tanto Darcy como Laura, estaban agotados, pero era importante aclarar ciertos puntos.

El pelo de Laura, estaba revuelto y sin peinar, aun le quedaba algún resto del maquillaje que utilizo para su disfraz, el cual había tenido que dejar para que lo examinaran, a pesar de estar empapado.

En su huida de aquel horror cayo en la piscina y se llenó de barro en el césped.

La policía la encontró, entre los arbustos del jardín, muerta de frio y en estado de shock.

Los paramédicos de la ambulancia, la examinaron y aparte de unos golpes ocasionados por su caída escalones abajo, agua en los pulmones de la piscina y un tremendo estado de nervios y horror, Laura se encontraba bien.

Consiguió huir justo a tiempo, era la siguiente en la lista del asesino.

–          ¿Crees que Steve, podría tener algo que ver con esto, Laura?-  A pesar de que sabía la respuesta a esa pregunta, Darcy debía insistir y hacerla.

Su experiencia le indicaba, que las adolescentes idealizan a sus “novios”, con lo que la respuesta era obvia.

–          ¿Steve?, ¿Cree que Steve tuvo algo que ver?-

Laura se estaba poniendo muy nerviosa, había dejado a Steve en su casa completamente borracho y dormido. Habían pasado la mejor noche de sus cortas vidas, se habían entregado el uno al otro.

Cómo podía pensar que  Steve,  la persona que había tenido entre sus brazos hace escasa unas horas, aquel que había sido el indicado para dejar de ser una niña, la persona que había roto toda resistencia infantil y había hecho de su vida un cuento de hadas, podía ser el asesino de sus padres y su hermano.

No podía creer algo así, jamás. Además cuando se fue estaba tan dormido que no se enteró ni siquiera que en el piso de abajo, durante una pequeña broma en medio de la fiesta, alguien había roto toda la cristalería de los padres de Steve.

El ruido que eso provoco, fue lo que despertó a Laura y viendo lo tarde que era, corrió hasta su casa

–          Mi trabajo es pensar en todas las posibilidades, Laura. Y si me dices que se odiaban mutuamente… –

La noche estaba acabando y tanto Laura como Darcy estaban agotados. Tras hablar con su Teniente, Darcy pospuso el resto hasta la mañana siguiente.

Laura pasaría la noche en comisaria, si ese psicópata la quería muerta, lo cual era probable, ya que le había visto, el sitio más seguro era  la comisaria.

Además Darcy ya tenía datos con los que trabajar. Se despidió de Laura, prometiéndole que atraparía a ese “bastardo” y después dio unas instrucciones a unos agentes que entraban en ese momento de servicio.

La noche había sido larga, pero algo le hacía pensar que, no estaba todo en orden. Apartando de momento ese pensamiento y las horribles imágenes que había presenciado esa noche de su cabeza, Darcy subió a su Mustang del 86 y se dispuso a regresar a casa.

Capítulo 2

 

Laura “despertó”, o algo parecido, pues las pesadillas no habían dejado de acosarla durante toda la noche, totalmente sudada. Tenía las mejillas húmedas y los ojos rojos.

Cuando fue al cuarto de baño, comprobó que tenía los brazos arañados y era muy reciente. De nuevo los sueños vinieron a su mente.

Ella se levantaba al oír un ruido y salía hacia el pasillo. Llamaba sus padres, pero nadie contestaba. Decidió, ir a buscarlos a su cuarto.

Poco antes de llegar al cuarto de sus padres, en el espejo del pasillo lo vio por primera vez.

Era alto, moreno y corpulento. Sin volverse para mirarla, le habló:

–        Ahora ya no podrán decirte nada, ahora son solo un saco de piel y huesos… –

A través del espejo, Laura podía ver un enorme charco de sangre en el suelo y el brazo de su padre colgando de la cama. Corrió, buscando una salida, ni siquiera reparó en su hermano, solo cuando lo vio salir de su cuarto preguntando que ocurría,  pensó en él.

Intento avisarle, decirle que la acompañara, pero de sus labios no salía una sola palabra. Saltó los tres primeros escalones, olvidando los cinco siguientes, la caída fue rápida y dolorosa. Durante un segundo pensó que había perdido el conocimiento y estaba a punto de ser atrapada por ese maniaco, pero tan pronto como su cuerpo toco el suelo al final de la escalera, Laura ya estaba en pie.

Por el rabillo del ojo lo volvió a ver, una vez más de espaldas. Rápidamente huyo hacia la puerta, imposible huir por ella, estaba cerrada con llave.

No lo pensó y corrió hacia la puerta del jardín, al pasa cerca de la cocina, noto que la intentaban agarrar, un fuerte tirón hacia delante, lo evitó, pero aun así le escocían los brazos, tanto como se le hubieran marcado con un fuego al rojo.

Corrió y miro hacia atrás para ver que nadie la perseguía, perdió el suelo y lo siguiente fue el agua. Tenía agua en la boca, en los pulmones y pensó que ahogarse sería mejor que huir, pero llego a el borde de la piscina y se arrastró por el cespe3d hasta el arbusto más alto y frondoso que encontró.

No respiró, su corazón parecía salirse del pecho, con la mirada fija en la salida del jardín, recordó que llevaba el móvil en su disfraz, se había disfrazado de heroína y por suerte la única tela que podía valer era el plástico.

Se las había ingeniado para esconder un par de bolsillos entre el traje del mismo material, para llevar algunas cosas, no parecía que una heroína con bolso fuera lo que el mundo necesitara.

Con mucha precaución, sacó el móvil de su escondite y abrió la tapa. Miró asustaba hacia la casa, como es el sordo “clic” de la tapa al encajar, pudiera delatar su posición desde esa distancia.

Tras marcar el número de emergencias y tratar de explicar lo ocurrido a la operadora, colgó. Y sin dejar de mirar la puerta de la casa perdió la noción del tiempo.

Era solo una pesadilla, pero a excepción del agarrón que había dejado las marcas en sus brazos, así fue como ocurrió todo. Pero si había sido solo un sueño, como podía tener aquellos arañazos en los brazos, los cuales quemaban como una lanza de fuego abrasador.

Cuando Darcy llegó a comisaria, le contaron que Laura había pasado mala noche.

Darcy preguntó si habían cumplido la orden que dio antes de marcharse la noche anterior.

-Está abajo inspector. –

–        Bien, bajare en seguida.- Dijo Darcy. -Necesito un par de cafés antes.-

Darcy se dirigió hacia la cafetera y se sirvió un par de cafés. Después bajó hacia donde Steve se encontraba detenido.

–          ¿Tú eres Steve, no?, el “novio “de Laura Horden.-

Darcy se sentó en frente de un joven de unos veinte pocos años, con aspecto de haber bebido más de la cuenta la noche anterior. El joven tenía los ojos rojos y todavía apestaba a alcohol.

Hablaron un rato y Darcy comprobó que todo lo que Laura decía era cierto, estuvieron juntos esa noche y después, Laura se marchó sin despertarlo.

Los agentes lo encontraron en la cama, durmiendo”la mona”, y en la casa había más jóvenes ebrios y con aspecto de haber peleado por un poco de comida en una gasolinera de las afueras. Comida por el suelo, bidones de cerveza, vasos de plástico y papel.

Tras dejar que Steve se marchara, Darcy fue a ver a Laura. La encontró tendida en el camastro aun llorando.

–          Le he visto de nuevo.- Las palabras de Laura sonaban con una voz rota y desesperada.

–          Donde lo viste Laura. Dime dónde y te juro que lo atraparé.-

–          Fue en un sueño, volvía a ocurrir todo de nuevo, pero esta vez casi me atrapaba a mí, me araño los brazos. Y ….. –Laura señalo las marcas que tenía en ambos brazos. –aún me duele. Pero no es posible, no es posible, era todo un sueño, una maldita pesadilla. No puede hacerme daño, era solo un sueño.-

Laura se derrumbó de nuevo y volvió a llorar. Darcy nunca sabía como actuar en esas ocasiones, pero la abrazó y trató de tranquilizarla.

–          Laura, siento tener que hacerte esto pero debemos volver a casa de tus padres. Debemos descubrir quién es para atraparle y hacérselo pagar.-

Lo entendía, claro que lo entendía, pero Laura estaba tan mal que no se sentía con fuerzas de aparecer por allí. Volvería a revivir esa pesadilla, tendría esa visiones otra vez, simplemente no podía volver.

Tras un par de horas Darcy consiguió que Laura lo acompañara, su única posibilidad de encontrar al asesino de sus padres y su hermano era que recordara todo. Quizá en algún momento logró verle la cara.

Capítulo 3

 

Tras bajarse del Mustang del 86, Laura tenía un amargo presentimiento, algo no iba bien, notaba la presencia de alguien extraño en la casa.

Pero Darcy estaría con ella, no dejaría que nada le pasase, no se separaría ni un solo momento de su lado.

–          Sé que es difícil, Laura. Pero debes hacerlo, necesito que me cuentes como pasó todo, donde lo viste, que llevaba puesto, lo que te dijo… , todo.-

–          Lo sé, pero estoy temblando de miedo. No logro apartar de mi cabeza la pesadilla y como me he encontrado los brazos heridos por un sueño.-

Tras unos minutos en la entrada, lograron armarse de valor para entrar.

Al pie de las escaleras, todavía podía apreciarse las marcas que Laura dejó al caer por ellas.

Despacio, recorrieron las diversas habitaciones.

El salón, donde su padre la esperó para reprenderla por su huida a la fiesta sin permiso.

La cocina, donde Laura se zafó en sueños, de las manos de aquel hombre. Las marcas de sus brazos parecieron un rio de lava ardiente, cuando al pasar por aquella estancia, los recuerdos y su pesadilla fueron uno.

Subieron al piso de arriba, a la habitación de Laura. Darcy le había pedido que reconstruyera paso por paso lo ocurrido. La verdadera pesadilla acababa de empezar, los recuerdos dolían más que mil cuchillos y tener que recordar y además, allí, donde ocurrió todo, hacía que Laura se sintiera a punto de desmayarse.

–          Llegue a casa y me encontré a mi padre en la oscuridad esperándome, no había hecho más que cerrar la puerta, cuando encendió la luz de la mesita de lectura, dándome un susto de muerte- Laura por un momento pensó que todo debía haberse acabado ah´ en ese pequeño susto. Ya no le parecía tan intimidador, no sentía la pequeña sensación de calor que produce un sobresalto como aquel.

Todo habría sido distinto, habría recibido una  seria reprimenda de su padre, y habría sido justificada. No debió ir sin permiso, si no hubiera ido a aquella fiesta, no la habrían seguido, no habría discutido con nadie y aquel maniaco no la habría seguido.

Los ojos de Laura comenzaron a llenarse de lágrimas por millonésima vez en ese fin de semana.

–          -Laura, Laura …- Darcy, la zarandeo suavemente.- Necesito que estés aquí conmigo, no es fácil, lo sé, pero quiero atrapar a el culpable y hacérselo pagar. Es necesario saber todo lo que pasó.-

Aún con lágrimas y la mirada perdida ella asintió. Temblorosa se acercó a su cama semi deshecha todavía.

–          Recuerdo un ruido y estar saliendo al pasillo, mientras llamaba a mis padres. Fui hacia su cuarto y entonces estaba allí, en el espejo, el brazo de mi padre y una pierna de mi madre detrás de él, en la cama. Estaba de espaldas al espejo con lo que no pude verle la cara.- Laura estaba cada vez más asustada, empezaba a palidecer. -lo sabía, el sabía que le estaba viendo y creo que le conozco, algo en él me es muy familiar. Y entonces con su voz ronca me dijo:

“Ahora ya no podrán decirte nada, ahora son solo un saco de piel y huesos…”

Había discutido con ellos y lo sabía, sabía que no quería volver a verlos. Me habían estropeado la mejor noche de mi vida y no los quería volver a ver.

Ahora aquella noche fue la mejor y la peor de mi vida y daría lo que fuera por que estuvieran aquí, aunque me ignoraran como solían hacer cuando me castigaban, era duro, normalmente no duraba más de un día y eso hacía que me diera cuenta de su enfado. –

Darcy se acercó para intentar calmarla, pero en el momento en que abandono el cerco de la puerta, la cara de Laura, se desencajó grotescamente.

Tenía la mirada perdida y una expresión de terror en la cara, Darcy intento que le dijera que ocurría.

–          Laura, Laura, ¿qué ocurre?, ¿Qué has visto?. ¡Dime algo!. –

–          E..e..era…era él, lo acabo de ver otra vez en el espejo, está aquí.-

Darcy sacó su arma y se colocó delante de Laura, apuntando hacia la entrada de la habitación.

–          No te separes de mi espalda, pégate como una lapa. Vamos a encontrarlo y detenerlo. No te preocupes, estoy contigo y no dejaré que te pase nada.-

Salieron al pasillo de el primer piso con precaución, Darcy  no dejaba de apuntar cualquier sombra o sitio sospechoso que pudiera esconder a una persona .

Miraron todos los huecos, armarios, cortinas, camas , etc… que encontraron pero no encontraron nada, salieron dispuestos a bajar al piso de abajo, cuando Laura soltó un grito de terror.

–          En la cocina, otra vez en el espejo, de espaldas, está en la cocina.. –

–          No te separes de mí. – Darcy cogió de la mano a Lura y bajaron los escalones que les separaban de un piso a otro.

Recorrieron igualmente todos los rincones de la planta sin encontrar nada. Darcy comenzó a pensar que Laura está teniendo alucinaciones, cosa que no era de extrañar, había tenido unos días que no desearía a nadie.

–           Laura aquí no hay nadie, estas muy estresada, deberíamos irnos.-

Pero Laura no contestó, Darcy se volvió hacia ella para ver que la ocurría. Estaba frente al espejo del pasillo, otra vez tenía esa expresión de horro en su rostro y temblaba tanto que parecía que iba a caer en cualquier momento.

–          Laura, que ves,¡ dime que ves!.-

Lo veía, lo veía de nuevo, frente a ella en el espejo, pero esta vez lo tenía de frente, podía verle la cara….. Y lo conocía, claro que lo conocía.

Darcy miró hacia el espejo para encontrarse con lo que Laura veía……

Una joven de 19 años con la cara desencajada de terror y antes de que Darcy pudiera reaccionar, el puño de Laura rompió el espejo. Después se derrumbó en el suelo, parecía inconsciente, Darcy se acercó a levantarla.

La mano de Laura brillo fugazmente, mientras describía el mortal arco que secciono el cuello de Darcy.  Darcy miraba a Laura y no entendía por qué, entonces, cuando Laura volvió a mirarse en el trozo de espejo de su mano, Darcy comprendió y el frio cerró sus ojos para siempre.

EPILOGO

 

Laura estaba sentada en la estación de tren esperando que llegase a tiempo antes de que descubrieran lo ocurrido y la buscaran hasta detenerla.

Enfrente una viga con espejo, no podía apartar la mirada de él, seguía allí, mirándola desde el espejo, pero a partir de ahora la acompañaría siempre, pues la conocía.

Su rostro era el de Laura, pero su mirada no, su voz era tan grave con como su odio y su color era el de la muerte.

No había ningún extraño, siempre se habían conocido, pero Laura tuvo que tener el valor de enfrentarse a su reflejo para aceptarse tal cual era.

FIN


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2 comentarios to “Relatos”

  1. el relato esta realmente bueno , como puedo enviar uno yo para que lo lean

    • Envianoslo a yncleblog@gmail.com y ten por seguro que lo publicaremos.

      Saludos.


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